—Escucha bien lo que haremos al respecto con la situación —sugirió con amabilidad—. Pero antes necesito que abras tu mente y tu corazón de mujer buena y dedicada a su hogar porque lo que voy a decirte no me gusta ni siquiera a mí...
—Tus palabras me dicen claramente que utilizarás la presencia de tus padres para acallar los rumores y que los vean como objetos vulnerables y crear un aura de empatía con los que te rodean —la boca de Leónid se abrió, así como sus ojos, al escuchar las palabras de