Valeria se había encerrado en la biblioteca porque la seguridad que le brindaba el aroma a pergamino viejo y madera pulida contrastaba con la tormenta que llevaba dentro después de la noche tormentosa que pasó en la fiesta. A primera hora de la tarde, Nino hizo acto de presencia con una maleta que, Rosella llevaba en las manos. Era más bien un closet plegable donde con perchas donde guardaba los encargos de última hora. No vino vestido con sus extravagantes pantalones anchos, sino con un traje