—¿Eso me pregunto yo? ¿Qué hago aquí? Sí, estaba sentado en la esquina. —dijo haciéndose el inocente— De seguro me atrajiste con el pensamiento.
—¡Qué bobo! ¡Arrímate que estás muy cerca!
Él se puso de pie y se estiró con los brazos hacia arriba y Sofía admiró el buen trasero que tenía.
“¡Desgraciado! ¡Está mejor un que comer pollo con los dedos!, ¡Dios dame fuerza de voluntad! No me interesa, No me interesa, No me interesa, No voy a regresar con él”
Vicente se apoyó contra un árbol y sus oj