–¿Hablas en serio? ¿Interesada? –Sofía se rio, rodeó el escritorio y luego se agachó para darle a Mateo un fuerte abrazo–. Ese sería mi trabajo soñado.
Mateo se sonrió ante el entusiasmo de ella.
–Podrías trabajar aquí, tienes mucho talento, pero me gustaría que estudiaras la carrera de diseño gráfico.
–No es ningún problema –afirmó Sofía alzando una mano como si estuviera haciendo un juramento.
–Armando quiere saber si ya has terminado con la mujer sabia…
–Sí, hace unos minutos. Le man