Lo mejor de contemplarla desde allí era que ella tenía la guardia baja. Estaba relajada, con una mirada soñadora en los ojos, mientras el sonido de la fotocopiadora mecía sus pensamientos. Él no sabía qué tendría en la cabeza, pero la vio sonreír. El gesto le iluminó el rostro. Era la primera vez que la veía sonreír de forma genuina.
Entonces, Sofía se giró hacia el pasillo y lo sorprendió allí. Él le recorrió el cuerpo con la mirada, solo un momento. Luego ella se volvió, recogió los document