—Gracias, por eso decidí, hacer borrón y cuenta nueva.
— ¿Y dónde está Antonio?
—Anda por allí entre la gente como pez en el agua. Dentro de un rato pasaremos a la cena a las mesas y nos sentaremos juntos.
Sofía giró y vio a Vicente estrechando la mano del alcalde de Puerto Cabello.
Vicente y Ernesto se veían guapísimos con sus esmóquines que les quedaban como anillo al dedo. Elba era una mujer pequeña, pero se veía espectacular en ese vestido de seda rojo.
Pero Vicente la dejó sin aliento.