—¡Oh!, no te preocupes, estábamos hablando de ti y de tus cualidades culinarias—dijo Sofía.
—Pero yo no sé cocinar.
—Exacto, por eso yo le aseguraba a Sofía que tenías otras cualidades.
—Más vale que lo creas cariño. — hizo una pausa— Están llamando a todos a que pasemos al comedor. —informó Amelia.
Cuando llegaron al gran salón que estaba repleto de comensales donde se dispusieron mesas de quince personas. Sofía empezó a buscar a Vicente, pero no lo vio por ningún lado. De súbito observó a