Suspiró y se río.
—Pensé que ibas a dejarme plantada.
—Eso jamás, Sofi. Al rato uno de los guardaespaldas de Vicente le vino a avisar, que el chofer la estaba esperando. Al salir vio una limusina de color negro
—Ya llegó la limusina —le dijo Sofía—. Nos vemos al rato.
—Nos vemos pronto, cariño —dijo antes de colgarle.
El conductor salió y la vio sonriendo y ruborizada.
—Buenas noches, Señora Espinoza.
—Buenas noches —dijo Sofía, emocionada.
El conductor abrió la puerta del asiento de atrás de l