Tienes cinco dedos en esta mano —dijo Vicente, tomando el dedo medio—. La mayoría de las personas todavía pueden escribir con el anular y meñique rotos, pero eso se complica si pierden este. ¡Discúlpate con Sofía, ahora!
—¡¡Discúlpame!! —sollozó Arturo en cuanto Vicente ejerció un poco de presión—. ¡Lo siento, lo siento mucho!
Vicente miró a Sofía, que lo observaba anonadada. Luego sacó su pistola y se la puso en la cabeza.
—Tengo mi arma sin seguro, y he practicado lo suficiente, como para t