Por un momento Sofía se rio impulsivamente pensando que Vicente estaba bromeando. Pero llevaba tiempo conociéndolo y sabía que no era así, por un momento creyó que estaba soñando, pero al ver la cara de desconcierto de Amelia y la rabia en el rostro de Antonio, se dio cuenta de que era muy real, su corazón latió aceleradamente y pensó.
“¡Vicente se volvió loco! ¿Cómo se le ocurre decir eso? ¡Y delante de los socios y ejecutivos de la empresa!”
Ernesto lo miró incrédulo desde el otro lado de la