La cúpula de la distracción.
Kateryn suspiró, manteniendo la calidez en su mirada pero con una firmeza que no dejaba lugar a dudas.
—Es una invitación tentadora, Alexander, de verdad. Pero me temo que mi noche ya fue planeada con antelación y no puedo dejar plantada a mi mejor amiga. Se lo prometí —mintió con habilidad, aunque técnicamente Sara era parte del plan.
Alexander arqueó una ceja, visiblemente decepcionado pero sin perder su aire caballeresco.
—Una mujer de palabra... eso solo te hace más interesante, Kater