Daños del pasado.
Kateryn sintió el frío del metal del ascensor en su espalda mientras el pecho de Sebastián casi rozaba el suyo. Sebastián presionó el botón de su piso.
—El contrato no incluía reportar mi vida personal. No tengo porque darte explicaciones —logró decir aunque suyo voz sonó como un hilo—. A menos que sea algo laboral.
Sebastián acortó la distancia, apoyando una mano a cada lado de la cabeza de Kateryn, atrapándola. Su aliento, con un ligero rastro de café amargo, le acarició la mejilla.
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