Espejismos.
Kateryn Intentó con todas sus fuerzas recomponer su máscara de acero mientras tomaba asiento junto a Alexander, pero la grieta en la jaula de sus celos ya estaba hecha. Sus ojos destellaban una molestia incontrolable y sus manos temblaron levemente al acomodar la servilleta en su regazo.
Sebastián, sin embargo, estaba tan cegado por su propio sufrimiento y por el despecho que no fue capaz de leer la victoria en los ojos de Kateryn. Para él, su silencio seguía pareciendo indiferencia, por lo q