15. Espacios por llenar.
Él dio un paso fuera de las sombras, permitiendo que el sonido de sus zapatos sobre el mármol rompiera el hechizo.
—Es un espacio difícil de llenar, ¿no crees? —dijo con voz suave, haciéndola saltar del susto—. Requiere algo más que simples planos para que este despacho tenga... alma.
—El alma de un espacio la dan quienes lo habitan, no quien lo diseña —respondió ella, evitando su mirada y fingiendo interés en un plano que ya había revisado tres veces.
Se detuvo justo al borde del escritori