POV: Zara
El mensaje de Catalina parpadeó en la pantalla gigante de la suite del Hotel Benedetti, una herida de luz blanca sobre el fondo negro del sistema operativo encriptado.
CATALINA: Inicien Fase Final. Que arda todo.
Zara Okonkwo-Silva leyó las palabras una vez. Luego dos. Sintió un escalofrío eléctrico que no tenía nada que ver con el aire acondicionado de la suite; le recorrió la columna vertebral desde la nuca hasta la punta de los dedos vendados, erizándole la piel.
No era miedo. O al menos, no era solo miedo. Era la sensación vertiginosa de estar parada en el borde de un precipicio, con el viento golpeando la cara, y decidir saltar sin comprobar si el paracaídas estaba bien doblado.
—Es la hora —dijo Zara. Su voz sonó ronca, rasposa por el consumo excesivo de bebidas energéticas y la falta de sueño de las últimas cuarenta y ocho horas.
Giró su silla ergonómica con un chirrido de cuero caro.
Frente a ella, la sala de estar de la suite presidencial se había transformado en un