POV: Seraphina
El club Caviar Kaspia en el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC) solía ser un hervidero de banqueros ruidosos y modelos aburridas. Pero esta noche, el silencio pesaba más que el oro de los marcos de los espejos.
Estaba cerrado al público. Las luces estaban atenuadas, creando un ambiente de cueva submarina, azul y dorada. No había música. No había risas. Solo había una nube densa de humo de puro cubano flotando bajo el techo y hombres con trajes que costaban más que un coche, parados en las sombras como gárgolas armadas.
Seraphina Benedetti cruzó el umbral.
Sus tacones de aguja se hundieron en la alfombra gruesa, silenciando sus pasos. Llevaba un vestido de satén rojo sangre, cortado al bies, que se adhería a su cuerpo como una segunda piel líquida. No era un vestido para seducir; era un vestido para declarar la guerra. Rojo peligro. Rojo alerta.
Sentía las miradas de los guardaespaldas en su espalda. Eran miradas físicas, pesadas, que buscaban armas, mi