POV: Dante
El campamento de trabajadores de Sonapur estaba a solo veinte kilómetros del Burj Khalifa.
Pero podría haber estado en otro planeta.
Aquí no había mármol. No había aire acondicionado con aroma a jazmín.
Había polvo. Calor. Y olor a aguas residuales.
Dante Moreno se ajustó el pañuelo alrededor del cuello para protegerse de la arena.
Llevaba tres horas entrevistando a hombres que construían los sueños de Khalid Al-Rasheed.
Hombres que no habían cobrado en cuatro meses.
—Mister, por favor, no ponga mi nombre —le suplicó un capataz pakistaní, sentado en una litera de metal oxidada—. Si Al-Rasheed sabe que hablé, me quita el pasaporte. Bueno, ya lo tiene. Me refiero a que... me deportan sin pagarme.
Dante anotó en su libreta.
—No te preocupes, Amir. Serás una fuente anónima.
—El acero es malo —susurró Amir, mirando a la puerta de la barraca—. Lo traen de noche. Sin etiquetas. Se dobla si lo miras mal.
Dante subrayó la palabra Acero.
Coincidía con los rumores que había oído en el