POV: Seraphina
La botella de Pinot Grigio estaba vacía.
Estaban reunidas en la suite privada de Sera en el Hotel Benedetti.
Lejos de los micrófonos. Lejos de las miradas.
Vivienne acababa de compartir su victoria con los documentos del juez. Había aplausos suaves. Había esperanza.
Pero Seraphina Benedetti no aplaudía.
Estaba de pie junto al balcón, mirando las luces de la Marina.
Sosteniendo su copa vacía como si fuera un arma descargada.
—¿Sera? —preguntó la voz joven de Zara—. ¿No estás feliz? Vivienne lo tiene acorralado.
Sera se giró.
Su rostro estaba en sombras.
—Estoy feliz por Vivienne —dijo. Su voz sonó rasposa—. Pero un juez corrupto es solo dinero y política. Khalid se recuperará de eso. Siempre lo hace.
Zara frunció el ceño, sentada en la alfombra con las piernas cruzadas.
—A veces no te entiendo, Sera.
—¿Qué no entiendes, piccola?
—Lo odias... demasiado. —Zara dudó, pero siguió adelante—. Digo, Layla lo odia por honor. Vivienne por sus hijos. Cat por su libertad. Pero tú..