POV: Vivienne
El café en Zúrich sabía a ceniza.
O tal vez era la ansiedad que le quemaba la lengua a Vivienne Delacroix.
Estaba sentada en un banco frente al lago, lejos de las miradas curiosas. El viento helado le cortaba las mejillas, pero ella no se movía.
Esperaba.
Sera le había enviado un mensaje hace tres horas: "El canario ha cantado. El paquete está en camino."
Antoine Giroux, el arquitecto traicionado, había cumplido su parte del trato para salvar su pellejo. Había entregado la ubicaci