POV: Catalina
El aire de Barcelona no olía a aire acondicionado filtrado.
Olía a salitre húmedo. A pinos calentados por el sol. A tubos de escape de motos y a café tostado en las esquinas.
Bajé del taxi en la Travessera de Gracia.
No llevaba chófer. No llevaba guardaespaldas.
Llevaba una maleta de mano y las llaves de un pasado que había abandonado hace tres años.
Me paré frente al portal de madera vieja y barniz descascarillado.
El número 45.
Mi edificio.
No era un rascacielos de vidrio y acer