33. Madre desamparada
—Por aquí, señora Serrano. El señor Rafael tendrá muchas citas por el día de hoy y usted es a la primera que recibirá —la recepcionista se llama Laura, y no ha dejado de hablar en todo el trayecto a la oficina de Rafael Montesinos, lo cual agradece porque la sonrisa de Altagracia no deja su rostro—, ¿Puede esperar aquí unos momentos mientras le aviso?
—Claro, Laura. Y oye, ¿Tienes mucho tiempo trabajando aquí? —le pregunta Altagracia, mirando el juguete todavía en sus manos.
—Cerca de los 7 mes