EPÍLOGO.
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Ha pasado un mes desde que su hermosa bebé vino a éste mundo.
Altagracia la tiene en brazos, amamantándola frente a la playa, sentada bajo una campaña que la protege a ambas. El viaje a la playa en la isla que su esposo le regaló es un hecho. Ésta es la luna de miel de la que hablaban, con sus tres hermosos hijos juntos a ellos, en un paraíso que abunda en amor, en felicidad y en exclusiva ternura.
Sus dos hijos varones están armando castillos en la arena, y su padre los acompaña. Altagraci