143. Lágrimas de felicidad
Altagracia se toma la pastilla para el dolor de cabeza que se intensificó con las palabras de su abuela. Acaba de peinar a Sergio y terminó de guardar sus juguetes antes de sentarse, desganada por lo de Aracely.
No le han dolido las otras traiciones porque esas personas son nada para ella. Pero esto es el quiebre total de su corazón.
Mirando a Sergio, esa herida se quiebra por completo. Una última lágrima cae por su mejilla. Y tan sólo se pregunta…
—¿Por qué, Aracely? ¿Por qué tuviste que hacer