111. Por nuestro amor y nuestro hijo
—¿Qué sucede? —pregunta Altagracia justo después de oír el cerrojo de la puerta. Gerardo tiene un rostro distinto, lo que la hace doblar un poco su entrecejo—. ¿Gerardo?
—Rafael —Gerardo baja la mirada hacia Matías—. Resultó ser peor de lo que imaginé.
Altagracia se tensa de pies a cabeza.
—¿De qué hablas? —el temor cubre su voz.
Gerardo rápidamente se acerca a ella.
—Todo estará bien. Matías es nuestro hijo. Cualquiera acusación que se le cruce por la cabeza no será válida. Matías es nuestro —