Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos candentes besos le quemaban en la garganta, cada vez que los labios de la musa etérea de Isabella rozaba con los labios la piel de su cuello.
James apretó su agarre con las manos en forma de garras sobre los muslos desnudos de la mujer que gemía en la dolorosa espera del embate que todavía no se daba.
— Isabella… — le susurró al oído, y luego pensó que el momento era demasiado íntimo para llamarla por