Astrid cortó la llamada e Isabella dejó caer el móvil al suelo, imposibilitada de decir una sola palabra.
James la tomó por la cintura con cuidado y la llevó hasta el sillón para ayudarla a sentarse.
— James…
— Tranquila, amor, ¡Lo rescataremos!
— Lo tienen secuestrado, James, ¡Tienen a mi bebé!
— Isa…
— James, ¿Qué vamos a hacer?
Mientras esto sucedía, Mikel Wolf entraba dando gritos y puñetazos a los guardias de seguridad que le impedían entrar a las oficinas de presidencia.
— ¡Déjenme pasar!