Mundo ficciónIniciar sesión— No, por favor… James, quédate… — James le había escuchado decir con la voz deseosa y entrecortada.
Los ojos grises de James buscaron los suyos y por un instante se perdió en ellos, viendo la tristeza, el dolor, e incluso el temor reflejado en unos ojos que habían visto y sufrido demasiado para la edad que tenían, pero las circunstancias de la vida de la joven no eran como las de cualquiera, y eso le dolía profundamen