Parte XXV.- El bosque de niebla.
Me giré sobre mí mismo y me dejé caer al vacío, sin levantarme para evitar un impacto de aquellas potentes flechas.
Rápidamente cree un vendaval para evitar lastimarme en la caída. El viento freno la mayoría del impacto y con cuidado me incorpore temiendo un ataque sorpresa, pero no paso nada, el silencio era absoluto.
Abajo el espesor de la niebla era aún mayor y para empeorar la situación los árboles impedían aún más mi vista. Por un momento pensé que sería buena idea en dispersar la niebla d