Parte XXIV.- Sellos magicos.
Me quedé mirando el panorama frente a mí mientras seguía maldiciendo mi espantoso inicio. Estaba tan seguro de mis capacidades que nunca pensé que estaría en una situación en la que de verdad temería por mi vida.
A pesar de saber que, si moría, solo volvería a reencarnar, mi instinto de supervivencia me hacía sentir terror. Tenía miedo. Miré mis manos y estaban temblando descontroladamente.
Sora se acercó por detrás, cojeando, y me dio una palmada en la espalda que me hizo volver a la realidad.