Seguimos caminando entre aquella bruma, aún pendientes de que la bestia atacara de nuevo. La mujer iba agarrando el brazo de su marido mientras el fingía valentía caminando detrás de mí con la espada levantada.
- Po... por cierto, yo soy Erwin, ella es Amanda. - dijo tímidamente tratando de romper el silencio.
- Soy Aldric... - le dije despreocupado, solo contestándole para que su mujer no me odiara aún más.
- Si... lo sabemos... De hecho, no es la primera vez que nos ayudas... - dijo Erwin. -