Mundo ficciónIniciar sesiónSora me siguió, pero al estar ambos del otro lado el se quedó en el suelo, se veía muy asustado y no parecía que se levantaría pronto. Así que, para darle valor, salí primero de aquel jardín de malezas y me dirigí a la fuente, donde estaban todas las sacerdotisas, pensando que con esto lo obligaría a salir conmigo.
Al verme, las chicas se sobresaltaron y escuché uno que otro grito ahogado. Rápidamente levanté las manos.—Tranquilas, señoritas. Solo estoy buscando a una amiga






