Capítulo 48. Un ligero dolor
Si alguien deseaba que la tierra se abriera y se la tragara, esa era Luz Ortiz. ¡Sí! Porque no había nada más humillante para ella que parecer una acosadora.
Ella se mordió los labios y miró de lado a lado mientras buscaba que decirle, cualquier cosa, ¡lo que fuera! Sin embargo no encontró nada y el silencio fue lo único que ocupo su respectivo sitio en el ambiente, además de la incomodidad, claro.
Poco a poco, sintió que su cara se calentaba y sus piernas cedían como si estuvieran hechas de ge