Capítulo 44. Secretos revelados
Corrió como si su vida dependiera de eso a la puerta de la cabaña y tocó con fuerza tantas veces le fueran necesarias, pero nadie salió de allí para atenderlo ni la puerta se abría.
Solo podía escuchar los lamentos y las súplicas de Luz para que se detuviera aquel dolor estremecedor.
Nero sentía que su corazón se partía a la mitad, jamás la había escuchado llorar ni siquiera gritar de dolor como lo estaba haciendo y esa no era la peor parte, lo peor era que en su interior, Raí lo rasguñaba