Capítulo 23. Un destino inesperado.
Ambos se dejaron caer sobre la cama con la respiración agitada, habían disfrutado cada momento de aquella locura.
Nero atrajo a Luz hacia su cuerpo y acaricio su espalda con dulzura, dejo un beso tierno en sus labios y en su frente, y agradeció a la diosa luna por mandarla a su camino.
Se arrepentía de renegar sobre lo débil que eran los humanos, para él eran seres inútiles, pero cuando conoció a Luz, supo que si existían de los fuertes y si ella estaba a su lado, definitivamente todo valía la