FLAVIANA
—¡No aguanto más!.
—Ya hemos aguantado demasiado, eres una adicción y no quiero la cura.
—¡Ahhh!
Intento sostenerme de la pared pero es imposible, mi cabeza se va hacia atrás junto con mi cuerpo que él sostiene cuando el orgasmo me arrolla sintiéndome poseída mientras sigue lamiendo lo más profundo de mi vagina, su lengua no me da tregua haciendo que me mueva con necesidad, metiendo y sacando los dedos de mi canal en una masturbación tortuosa que me hace explotar por segunda vez de