46. Amándose Eternamente
FLAVIANA
—Bien lo voy a decir, aunque no ha sido mi sueño ver a una novia embarazada, admito que tú te ves sencillamente hermosa, eres preciosa Flaviana.
—Muchas gracias Gianna.
Abrazo a mi cuñada y todavía no puedo creer que todo sucedió por su silencio como ella misma lo dice en ocasiones, sin embargo, gracias a eso y las jugadas del destino, estamos aquí, mi cuñada se ha vuelto una gran amiga que cada vez que puede me deja claro que le tengo que agradar mucho para compartir a su familia c