Con mucho sigilo, la mujer se movió entre los barriles de combustible, mirando a su alrededor y asegurándose de que el área estuviera despejada. Llevaba mucho tiempo con ellos y algo había aprendido observando desde cerca.
Divisó su objetivo y se preparó para correr. No podía fallar o todo se iría a la mierda. Tenía solo dos minutos para hacer todo lo planeado. Respiró profundamente y contó hasta tres.
«Tú puedes, tú puedes…» se mentalizó antes de salir corriendo, atravesando la parte trasera d