Livia
Me desperté por un ruido en la habitación, las luces estaban encendidas y él salía del vestidor con un pantalón de pijama y el cabello mojado. Su expresión era la misma, pero al encontrarse con la mía, algo en sus ojos cambió, volviendo a esa frivolidad del principio, cuando sólo era una intrusa en su territorio.
—¿Qué hacías en ese lugar, Livia? A solas, con un hombre, en una habitación para dos.
La pregunta fue mordaz, lo que me hizo incorporarme de inmediato, sabiendo que era momento d