Livia
Salimos de la ducha, luego de ayudarle a él, y se vistió con unos chandals, quedándose en la cama mientras pedía que subieran algo de comer.
—Debes cuidarte —le dije cuando me pidió una botella de alcohol— si no quieres morir de la manera más penosa para un capo.
—Eso no me matará —reprochó, abriendo el laptop para trabajar desde ahí—. ¿Qué ha pasado con tu hermano? Poco me han dicho de él.
—Está vivo aún, he pedido fotografías para que se las envíen a Enzo —dije mientras me cepillaba el