Desde la ventana de una de las torres de vigilancia, la vio caminar hacia el helipuerto, vestida completamente de negro y con el cabello sujeto en una coleta alta. Se veía arrebatadoramente sensual, tanto que quiso detenerla, encerrarla en su habitación y hacerla suya toda la noche. Pero sus deseos podían esperar: tenía curiosidad por ver cómo manejaba una misión tan arriesgada como aquella.
Tal vez se había excedido un poco al dejarla a cargo de algo tan peligroso. Pero ella tenía que aprender