Lo que parecía un lugar rodeado de excentricidades, con jardines inmensos y piscinas que simulaban un oasis paradisíaco, no era más que una pantalla para ocultar todo lo que ocurría bajo tierra. El lado oscuro de quienes hacía mucho habían perdido su humanidad, de quienes no sentían piedad por nadie y, a la hora de hacer daño, no experimentaban ningún sentimiento.
Matteo Vescari fue moldeado desde los tres años por su padre, quien no creía en la compasión; solo le interesaba el control absoluto