Livia
El viaje de regreso fue en absoluto silencio. Miraba por la ventana, completamente perdida en mis memorias. Bajar a ese lugar había revivido momentos en los que me sentí como una verdadera mierda que no valía nada: impotente y completamente culpable.
Mis amigas del instituto me habían convencido de ir a una fiesta que se llevaría a cabo en la casa del chico más popular, el capitán del equipo de fútbol. Era tan guapo... cada vez que me devolvía una mirada y me sonreía, sentía esas estúpid