Mundo de ficçãoIniciar sessãoMael me despertó con el desayuno como solía, y apenas abrí los ojos y encontré los suyos, lo supe. No sé cómo, no sé por qué. Simplemente supe que ese día nacería el bebé.
—Será hoy —le dije a Mael, que no ocultó su sorpresa ante mi convicción—. ¿Podríamos enviar por Tea? Quisiera que esté conmigo durante el parto.
—Por supuesto, amor mío. ¿Tienes algún dolor, alguna molestia?
Estreché su mano sonriendo, porque no quería preocuparlo.
—No, no. Es más, me siento mejo







