Mundo ficciónIniciar sesiónMael se presentó de improviso poco después que nos reunimos con los hijos de Mora. Era una suerte que Ronda estuviera conmigo, porque él también quería aprender cómo hacer los famosos masajes espinales, y precisaba toda mi fuerza de voluntad para no quedarme mirándolo embobada cada cinco minutos.
Lo mejor fue que pasó la noche conmigo, mientras sus tíos y sus hermanos estaban con los emisarios en las inmediaciones del Atala







