Mundo ficciónIniciar sesiónLa reina nos esperaba en la sala, con Ronda sentada a su lado y los bebés en su falda, en un gran sillón situado frente a los ventanales abiertos. Me recibió con una sonrisa afectuosa y me indicó que me sentara en el sillón junto al suyo. Por suerte, Mora no estaba a la vista.
La reina volvió la cara hacia mí como si me observara, y yo sabía que me estudiaba con sus otros sentidos. Permaneció un momento en silencio, muy qui







