Mundo ficciónIniciar sesiónHombres y mujeres trabajaban en los campos de cultivo ahora que el clima era más propicio. Se interrumpieron al vernos acercarnos. La mayoría inclinaron la cabeza a nuestro paso, algunas mujeres audaces nos saludaron con manos en alto y sonrisas en la cara.
—Ver para creer —se mofó Mendel, que dejara el puesto de Maddox con sus hijos para acompañarnos—. Hasta parecen alegrarse de vernos.
—No todos —repliqué—. Los problemáticos de siempre aún nos guardan rencor por lo ocurrido.







