Mundo ficciónIniciar sesiónSus palabras no dejaron de alarmarme.
—Son los arrogantes de siempre —explicó Kendra irritada. Nunca se había distinguido por su simpatía hacia los humanos, y era evidente que la situación no la preocupaba como a su compañero, sino que la indignaba—. En vez de dedicar todo su esfuerzo a trabajar para tener un buen hogar para ellos y sus familias, no dejan de quejarse por su situación. Y por supuesto que nos culpan a nosotros.
—No todos —aclaró Erwin, intentando ser conciliador s







