Mundo ficciónIniciar sesiónMe costó contenerme para no poner en práctica mi plan al día siguiente. Le había dicho a Olena uno o dos días, así que lo mejor era esperar. Olena era endiabladamente desconfiada y astuta, y no me arriesgaría a que descubriera mi artimaña.
Lo que sí hice esa misma mañana fue despachar a Bardo con la información que obtuviera. Luego me fui a dormir en la cama, echando en falta a Mael tanto que sentía un hueco frío en mi pecho.
Resultaba obvio que luego de decirle que estaba exper







