Mundo ficciónIniciar sesiónSu exclamación sobresaltó a Mael, que alzó la cabeza para mirarla confundido. Olena lo ignoró, clavando en mí sus ojos ardientes de furia, tal como yo quería verlos.
—¿Cómo lo sabes?
—Los descubrí esta tarde —respondí sin inmutarme. Lo que estaba en juego era demasiado importante para dejarme amedrentar, y al fin y al cabo, por una vez estaba diciendo la pura verdad—. Nunca confié en él. Tú lo habrás perdonado, pero yo no me olvido que fue él quien me secuestró para entregarme a







