Mundo ficciónIniciar sesión—Ya no te ves tan desafiante, Alfa —dijo Olena, y su acento supuraba sarcasmo—. Así te ves mucho mejor.
Me sujetó la mandíbula con una fuerza que reñía con su apariencia delicada y me obligó a volver la cara hacia un lado. Sentí un hilo ardiente en mi cuello, como si me hubiera cortado con una aguja, y su boca se apretó contra mi piel, succionando con avidez por un largo momento. Era como si absorbiera la energ&i







